EL AVARO

Un anciano, en su lecho de muerte, seguía pensando en lo mismo en lo que había pensado toda su vida: dinero.

Con su último aliento ordenó a su sirvienta que colocara en su féretro una bolsa repleta de monedas de oro.

Cuando su alma hubo pasado al más allá, se vio de repente ante una mesa con los manjares más delicados.

Dígame, ¿cuánto valen todos estos manjares: el pan con salmón, las sardinas y las empanadas de carne? preguntó al tiempo que se le hacía la boca agua.

Todo vale un real, le respondieron.

Qué barato, pensó con regocijo y llenó toda una bandeja con exquisitas viandas.

Cuando fue a pagar con una moneda de oro, el vendedor negó apesadumbrado con la cabeza y dijo:

"Quizá hayas aprendido muchas cosas en la vida, pero lo que no sabes es que aquí sólo aceptamos el dinero que has regalado".