EL ERMITAÑO Y EL BUSCADOR

Se trataba de un genuino buscador. Muchos años de búsqueda incansable, rastreando infatigablemente la Verdad. Había hollado muchos caminos, practicado muchas técnicas, escuchado a muchos maestros, pero seguía buscando.

Viajó a la India. Llegó a un pueblo y preguntó por algún maestro espiritual. Le dijeron que no había un maestro, pero que en una montaña cercana vivía un ermitaño.

El buscador se puso en marcha hacia la montaña para encontrar al ermitaño. Comenzó a ascender por una de sus laderas. De súbito, observó que el ermitaño bajaba por el camino por el que él ascendía.

Al cruzarse con él, iba a preguntarle cómo hallar la liberación, pero antes de que pudiera formular la pregunta, el ermitaño dejó caer al suelo un saco que llevaba encima. Mantuvo el saco unos instantes en tierra y miró fijamente al buscador ¡qué mirada aquella! Luego el ermitaño cogió de nuevo el saco y se alejó. El buscador comprendió.