EL LADRÓN

Un hombre de Merv, ciudad bien conocida como hogar de abstrusos pensadores, salió corriendo una noche por las calles de la ciudad dando gritos: ¡Al ladrón, al ladrón!

La gente se acercó a él y cuando estuvo un poco más calmado le preguntaron: ¿dónde está el ladrón? En mi casa ¿Lo viste? No ¿Notaste algo en falta? No ¿Cómo sabes entonces que había un ladrón?

Estaba acostado en mi cama, cuando recordé que los ladrones entran en las casas sin hacer ruido alguno y se mueven muy silenciosamente. No se oía nada en ese momento, así que me di cuenta de que había un ladrón en la casa. ¿Comprenden tontos?