TODO LO QUE PASE ES PARA TU BIEN

Había un rey, que tenía una persona de su absoluta confianza, que llevaba siempre con él a cualquier lado, y ante cualquier duda le preguntaba, esta persona siempre le decía lo mismo: Mi señor todo lo que pase es para tu bien.

Un día estando de cacería, el rey se amputó un dedo con su arco. Ante su infortunio le pregunta a su consejero: ¿Por qué me a pasado esto a mi? Él le respondió como siempre: Todo lo que pasa es por tu bien.

Al escuchar esto, el rey se enojó mucho y lo hizo encerrar por toda su vida. Pasado unos meses, el rey sale nuevamente de cacería. Al pasar por un bosque que no conocía, lo atraparon unos aborígenes antropófagos. Antes de comérselo lo revisaron y vieron que le faltaba un dedo. Entonces se asustaron mucho y lo dejaron ir, ya que si la persona no estaba entera no podían comerla. Según sus creencias tendrían mucha desdicha.

El rey con una gran alegría, volvió e hizo soltar a su consejero y llenándolo de disculpas y de regalos le dijo: Cuánta razón tenías mi buen amigo, ahora déjame hacerte una pregunta: ¿cuál fue tu beneficio el que yo te haya encerrado?

El hombre respondió: Oh, mi rey. Yo siempre estaba contigo día y noche. Si no me hubieras encerrado, habría ido contigo de cacería y a mi no me falta ninguna parte del cuerpo.