Improvisación

Jugar como niños es el ejemplo más sencillo de vivir la improvisación, es la vivencia más importante en la música y el arte en general que nos aporta libertad en el ahora, vivir el instante... vivir en libertad.

Asociamos el jugar como niños a la improvisación, por ser un arquetipo universal reflejado en muchas enseñanzas y magisterios, incluso en el evangelio “Dejad que los niños se acerquen a mí”, las referencias de los niños como asociación de libertad, creatividad, espontaneidad… motiva comprender al instante el camino a seguir.

La improvisación dentro de la música, es la vivencia en libertad de creación de mayor exponente, sin improvisación toda vivencia artística queda menguada, limitada, sin concluir.

Así pues, es natural vivir la improvisación con la mayor sencillez y naturalidad posible desde el primer momento en nuestras relaciones artísticas y musicales, y para aquellos que llevan ya tiempo en la música y no se relacionan con la improvisación, es urgente que se inicien, ya que renacerán y regenerarán de inmediato las vivencias y sus profesiones artísticas, obteniendo un esplendor que hasta este momento no han obtenido.

Para todas aquellas personas que no van a dedicarse a la música, pero sí en cambio son terapeutas o están en cualquiera de las terapias por la razón que sea, la improvisación es una fuente de inspiración que despierta y renace tanto a los sentidos internos, esto es, la intuición, percepción, observación… sensibilidad, empatía, atención sostenida.

Improvisar interna y artísticamente, con la voz, el instrumento, con otros músicos, familiares y amigos, con playbacks, discos…

La improvisación es la entrada a la composición, tan sencilla una como la otra, viviremos vivencias y métodos creados por Manuel Soler, de manera muy sencilla y ajustada a tu comprensión y estilo de vida.