Interpretación

Interpretar es aprender de las obras de los demás, reconocer en cada obra un sendero de magisterio.

También la interpretación alberga la especial enseñanza de la expresión en su justa medida de manera que se haga natural y cómoda sin las pretensiones que nos crean un ego ajeno a toda esencia creativa.

Es esencial en la interpretación incorporemos nuestra esencia de artistas, dándole a cada obra interpretada una presencia que sea la aportación de nuestra creatividad desde el respeto al compositor.

Como aportación a la riqueza interpretativa es fundamental adquirir el hábito y la práctica de la improvisación y la composición, como experiencias vivenciales de artistas; es precisamente la improvisación y la composición como experiencia, vivencia y estudio, lo que permite al intérprete poder comulgar y sentirse unido a la obra de un compositor cuando la interpreta, ya que dicha interpretación en algún momento fue improvisación convertida en composición, por lo cual el intérprete, debe comprender que para interpretar es fundamental y esencial tener y adquirir la experiencia de la improvisación y la composición.

Muchas veces me he encontrado a nivel popular, que cuando se pronuncia composición, parece que forma parte de unos elegidos o personas con estudios realmente extraordinarios, como si fuese algo que forma parte de algo excepcional, y la improvisación queda como algo a veces “de modernos”, realidades bastante alejadas de un sentido profundo de lo que es la música y el arte, pues todo artista se nutre de la improvisación y la composición constantemente.

Es por lo tanto imprescindible reflexionar en que la interpretación, la improvisación y la composición, es una Trinidad que deben de ir siempre unidas como equilibrio una de las demás.

Cada estilo musical ha ausentado, minimizado, potenciado o ensalzado a una o varias de ellas, y cada estilo musical le da una importancia a una u otra de una manera determinada, pero en todos los estilos podemos vivir las tres en equilibrio y armonía, cada cual como lo sienta y lo viva, esto es independientemente de cómo cada representante de cada escuela y tradición lo haya querido mostrar, ya sea esto en la teoría musical o en los libros de historia, pues la música y sus estilos musicales son patrimonio de la esencia y el alma de todo artista más allá del dogma o de las ideas que cada uno pueda llegar a tener en la existencia.